sábado, 26 de julio de 2014

LA MALDICIÓN DEL HOMBRE LOBO

Si es que estás cosas solo me pasan a mí. Resulta que hace unos meses, embriagado de soledad y falta de cariño, me acerqué a la perrera municipal dispuesto a adoptar un ser que me apreciara como a un igual y salí de allí con una perra mestiza cuya carta de pedigrí daba por todas señas lo siguiente,"hembra gris mediana". Tiene doble espolón en las patas traseras y las orejas demasiado grandes para que se mantengan tiesas. El culo ligeramente más alto que la cruz lo que le da un andar torpe y oscilante, vestigios a mi entender, de su madre Mastín.