domingo, 23 de diciembre de 2012

De cómo José María Aznar salvó mi vida

Esto no lo sabe nadie porque no lo he contado hasta ahora, o no conté la versión íntegra de aquel acontecimiento, por entender que pudiera ser ensueño o alucinación producto de una descarga masiva de adrenalina, pero hete aquí que hoy, a la luz de ciertos documentos incuestionables, comprendo que fue tan real como el accidente en sí. Dicho esto, y sin más preámbulos _que me conozco_ y eliminando los detalles que sí conté _un millón de veces_ voy directo a aquel ventiseis de diciembre, fecha habitual de mis accidentes y que hoy día, visto lo visto, reservo para quedarme en casa y, a poder ser, metido en la cama .

viernes, 14 de diciembre de 2012

La represión del Ego y los anhelos para alcanzar la Paz Espiritual

A mí, el precepto de aceptación de uno mismo y la anulación del anhelo, y lo importantes que resultan a la hora de alcanzar la paz espiritual  me los dejó bien claro este verano un anciano sabio, parroquiano de uno de esos bares de abajo _éste a pie de playa_ cuando, contemplando el sinuoso descenso por las escaleras del comedor de dos impresionantes ejemplares de veinteañera en bikini, suspiró y proclamó: "Ay! cuando Dios quita las fuerzas tendría que quitar también las ganas." Por eso cogiome a mí avisado cuando esta mañana, viniendo tan tranquilo de la oficina de correos de recoger mi Premio Nobel de Literatura Ilustarda, saliome al paso una fan o groupy.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Asturias Paraíso Natural


La mujer del futuro ha vuelto, pero llegó la pobre hecha unos zorros. Venía con el traje espaciotemporal prácticamente hecho trizas, mostrando entre los jirones su pecho lleno de magulladuras y arañazos y, qué curioso, no por maltratado dejaba de resultar excitante. Mientras yo le curaba las heridas lo mejor que sabía, básicamente con cariño y saliva, ella me fue contando entre  gemidos, suspiros y ayes, no todos de dolor, lo que había sucedido.

domingo, 2 de diciembre de 2012

El ciudadano silencioso

Vamos a asistir a un momento histórico, España año 2012, por poner. Escojamos un ciudadano normal, Mariano, por ejemplo. Bueno, no tan normal, Mariano, es un acérrimo defensor de la familia y él mismo un cabeza de familia orgulloso. De ella dice que es una institución sagrada  y que su estructura jerárquica es patrón y pilar de La Patria. Así sea. Lamentablemente, la patria está pasando por un mal momento, digamos que cojea, y Mariano siente cómo ésta carga todo su peso sobre él y su familia.

sábado, 1 de diciembre de 2012

El atestado de Caperucita Roja

Este cuento empieza casi igual que el otro, pero es más corto. Dice así:
 Y en la psicotrópica imagen que me ofrece la luna veo el hocico del Hombre Lobo. No, señor juez, me estoy refiriendo a la luna delantera de mi furgoneta... ¡Oh, Dios! ¡Pobre chucho! A quién se le ocurre salir así a la carretera en una noche como esa. Me fue imposible frenar a tiempo.